Comentarios de Puntadas católicas
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Mártir de la Eucaristía



Frase
“No busco, en efecto, entender para creer, sino que creo para entender. Pues creo esto, porque si no creyere, no entendería.”
― San Anselmo de Canterbury


Anécdota
Mártir de la Eucaristía
San Tarcisio

Era la época de la persecución a los cristianos. Un día estaban celebrando la Eucaristía en las Catacumbas de San Calixto. El Papa Sixto se acuerda de los otros encarcelados que no tienen sacerdote y que por lo mismo no pueden fortalecer su espíritu para la lucha que se avecina, si no reciben el Cuerpo del Señor. Tarsicio está dispuesto a llevarles el viático. Ante tanta inocencia y ternura exclama lleno de emoción el anciano Sixto:

- ¿Tú también, hijo mío?

Y Tarsicio le dice:

- ¿Y por qué no, Padre? Nadie sospechará de mis pocos años.

Ante tan intrépida fe, el Papa no duda. Toma con mano temblorosa las Sagradas formas y en un relicario, las coloca con gran devoción a la vez que las entrega al pequeño Tarsicio de apenas once años, con esta recomendación:

- Cuídalas bien, hijo mío.
- Descuide, Padre, que antes pasarán por mi cadáver que nadie intente tocarlas.

Sale fervoroso y rápido de las catacumbas y poco después se encuentra con unos niños de su edad que estaban jugando.

- Hola, Tarsicio, juega con nosotros. Necesitamos un compañero.
- No, no puedo. Otra vez será, dijo mientras apretaba sus manos sobre su pecho.

Y uno de aquellos niños exclama:

- A ver, a ver... ¿Qué llevas ahí escondido? Debe ser eso que los cristianos llaman "Los Misterios".

Intentan verlo derribándolo a tierra, poniendo en su pecho sus piernas con el fin de hacer fuerza de palanca para abrirle sus brazos y arrebatarle las Sagradas Formas; le tiran pedradas… siguen dándole pedradas, y va derramando su sangre. Todo inútil. Ellos no se salen con la suya y por nada del mundo permite que le roben aquellos Misterios a los que él ama más que a sí mismo...

Momentos después pasa por allí un fornido soldado que está en el período de catecumenado y que por eso conoce a Tarsicio. Los niños huyen corriendo mientras Tarsicio, llevado a hombros en agonía por el soldado, llega hasta las Catacumbas. Pero al llegar, ya había muerto...

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