-Un cristiano fiel, iluminado por los rayos de la gracia al igual que un cristal, deberá iluminar a los demás con sus palabras y acciones, con la luz del buen ejemplo
-San Antonio de Padua
Extractos de cartas del Padre Pío
(Recopilación: P. Gianluigi Pasquale en “365 días con el Padre Pío”)
Diciembre 31
Soy plenamente consciente de que no hay nada en mí que pueda atraer las miradas de nuestro dulcísimo Jesús.
Ha sido únicamente su bondad la que ha colmado mi alma de tantos bienes. Él casi nunca me pierde de vista; me sigue a todas partes; da vida a mi vida envenenada por el pecado; disipa en mí las densas nubes en las que se halla envuelta mi alma después del pecado.
Tan pronto como, al cerrarse mis ojos, veo descender el velo de la noche, veo abrirse ante mí el paraíso y, feliz ante esta visión, duermo con una sonrisa de felicidad en mis labios y una calma total en la frente, esperando que mi pequeño compañero de infancia venga a despertarme, y así entonar juntos las alabanzas matutinas al amado de nuestros corazones.
¡Oh!, padre mío, si el conocimiento de mi realidad despierta en usted algún pensamiento que no sea de compasión, diríjalo, se lo ruego, en mi nombre, a mi amado, como prueba de reconocimiento y de gratitud.
(14 de octubre de 1912, al P. Agostino
da San Marco in Lamis, Ep. I, 306)
